¿Y si los Reyes no me han traído lo que he pedido?

Homilía de la solemnidad de la Epifanía del Señor (lecturas)

san-apolinar-nuovo-ravena-ofrenda-de-los-reyes-magos.jpgDel día de Reyes, dentro de lo bonito que es, hay dos cosas bastante frustrantes. La primera es cuando quieres abrir los regalos pero no puedes porque no todo el mundo se ha levantado de la cama y tienes que esperar. Estás ahí con el ansia viva esperando a que esté todo el mundo y siempre hay alguno que no se levanta porque no le da la gana. En las familias numerosas siempre hay un hermano que se hace el graciosillo con esto. La segunda es cuando haces la carta de Reyes con toda la ilusión del mundo y luego sus Majestades no te traen lo que pides, sino otra cosa distinta. Esto pasa mucho. Con el tiempo uno va comprendiendo lo que pasa. Al principio pensaba que, claro, los Reyes son Magos, pero los pajes que los ayudan no, y los pajes se equivocan. Pensaba que era un error de quienes ayudan a los Reyes a repartir regalos. Pero, luego, uno empieza a comprender distinto: ¿y si los Reyes quisieran que con el hecho de no recibir lo que hemos pedido, al menos no todo, aprendiéramos algo? Los Reyes Magos son gente sabia y con su sabiduría no solo nos traen cosas, sino que nos enseñan cosas importantes para nuestra vida, ya desde que somos pequeños.

Si los Reyes Magos no nos han traído lo que hemos pedido, ¿qué lección nos quieren dar? ¿qué podemos aprender?

  • Ser agradecidos con todo. Detrás de un regalo siempre hay un amor gratuito. Los regalos que nos traen los Reyes nos hablan del amor que Dios nos tiene, un amor que no merecemos. Cuántas veces nos mereceríamos carbón y, sin embargo, los Reyes nos traen cosas chulas, aunque no sean lo que hemos pedido. Lo más importante de los regalos de Reyes es que vienen cargados de amor.
  • Aprender a conformarse. Creo que uno de los grandes miedos de los Reyes Magos es que nos convirtamos en personas caprichosas, porque a las personas caprichosas no hay quien las aguante. Siempre tiene que ser todo como ellos quieren. Qué horror. Una dosis de no recibir lo que pedimos nos viene bien para no ser caprichosos. Los Reyes lo saben.1482408482978844.jpg
  • Recibe lo inesperado. A veces, lo mejor no es lo que queremos, sino lo que recibimos de quien nos quiere de verdad. Seguro que más de una vez hemos descubierto en un regalo inesperado de los Reyes el que más nos ha gustado o nos ha servido. Esto pasa mucho en la vida. Dios no nos lleva siempre por donde queremos. Cuando eso sucede, aunque nos cueste, lo mejor que podemos hacer es fiarnos de quien nos ama. Nadie nos ama como nos ama Dios. No recibir lo que hemos pedido a los Reyes nos enseña a recibir lo inesperado.
  • Lo más importante: el Niño Jesús es el mejor regalo. Nuestras pequeñas insatisfacciones materiales nos dicen que hay algo, mejor dicho, Alguien, que es mucho más grande y que llena nuestro corazón de felicidad y de sentido que cualquier regalo material: Dios, nuestro Señor, que en Navidad contemplamos hecho niño. Los Reyes Magos no se dieron una paliza de viaje hasta el portal de Belén para encontrar cosas materiales, sino para encontrar el amor de Dios, el sentido de su vida. Lo reconocieron en el Niño. Por eso, el Evangelio dice que entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. En el día que comúnmente llamamos de los Reyes Magos, Jesús es el mejor regalo.

cathopic_148330445637454Cierto. Jesús es el mejor regalo. Por eso, desde muy antiguo este día se llama, en realidad, día de la Epifanía del Señor. Significa que el Señor se manifiesta a todo el mundo como Dios el día en que aquellos sabios de Oriente llegaron al portal de Belén y le adoraron como Rey (oro), como Hijo de Dios (incienso) y como hombre que entrega su vida para salvación de todos (mirra). La imagen de la adoración de los Reyes aparece ya en las catacumbas de Roma y en los mosaicos de san Apolinar de Rávena con los nombres de los Reyes: Melchor, Gaspar y Baltasar, en actitud de ofrenda de sus dones a la Virgen sentada en un trono de gloria y con el Niño en sus rodillas.

Hoy nos toca a nosotros hacer esa adoración que ellos hicieron en el portal y hoy hacen en el Cielo. Venir a misa el día de Reyes no es fácil. A uno le gustaría estar abriendo regalos y disfrutando de ellos, de los niños, de la familia, todo el día. Pero traicionaríamos el significado de esta fiesta, traicionaríamos lo que los Reyes hicieron y hacen si no descubriéramos que Jesús es el mejor regalo. Que la Palabra y la Eucaristía de hoy nos ayuden a recibir a Jesús en nuestra vida. La Virgen María, que presentó al Niño Jesús a los pastores y a los Reyes, también nos lo presente a nosotros y nosotros podamos descubrirle como el mayor regalo de nuestra vida.

 

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